Implementan microchips en ganado mexicano para reactivar exportaciones hacia Estados Unidos
La adopción de tecnología de trazabilidad mediante microchips subcutáneos busca cumplir los estándares sanitarios exigidos por Estados Unidos para reanudar el comercio ganadero.

El sector ganadero en México ha iniciado la implementación masiva de microchips subcutáneos en bovinos como estrategia principal para superar las restricciones impuestas por las autoridades sanitarias de Estados Unidos. Esta medida, adoptada tras el cierre comercial registrado en 2024 debido a deficiencias en el control sanitario y la vigilancia de enfermedades, permite registrar con precisión el historial clínico, el origen y el destino de cada ejemplar, asegurando la trazabilidad total requerida por el mercado estadounidense.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, en coordinación con las asociaciones ganaderas regionales, ha supervisado la instalación de estos dispositivos electrónicos que funcionan como una identificación única e inalterable. A través de este sistema, los inspectores pueden verificar en tiempo real la situación sanitaria del animal, lo que reduce significativamente los riesgos de brotes y garantiza el cumplimiento de los protocolos de inocuidad alimentaria que la normativa internacional exige para el tránsito transfronterizo.
Para los productores locales, la adopción de esta tecnología representa un esfuerzo necesario para recuperar el acceso a un mercado estratégico que permaneció inhabilitado durante meses. Los representantes del gremio han señalado que el uso de microchips no solo facilita la exportación, sino que moderniza la gestión de los hatos ganaderos en el país, permitiendo un monitoreo más eficiente del crecimiento, la alimentación y la salud preventiva de los animales en las distintas regiones exportadoras.
El despliegue de esta tecnología forma parte de un acuerdo técnico para fortalecer la vigilancia epidemiológica en las zonas con mayor vocación ganadera. Las autoridades han manifestado que el objetivo es consolidar un sistema de trazabilidad robusto que otorgue certidumbre a los compradores internacionales y proteja el patrimonio de los productores nacionales ante futuras auditorías sanitarias en los puntos de inspección fronterizos.
Aunque el proceso de implementación aún continúa en diversas entidades, los primeros lotes de ganado ya cuentan con la certificación electrónica necesaria para su revisión. Se espera que, con la estabilización de estos controles tecnológicos, las exportaciones recuperen el flujo habitual y se fortalezca la confianza comercial entre ambos países en beneficio de la economía rural mexicana.


